BALAK nace de una palabra del maya yucateco con varios significados, pero todos conectan con la misma idea: el movimiento.
Por un lado, balak aparece como un verbo relacionado con volver o regresar. No como retroceder, sino como dar la vuelta, cerrar un ciclo y empezar otro. Algo muy parecido a lo que pasa cada vez que te subes a la bici: sales, te pierdes un poco y siempre vuelves distinto.
También está ligado al acto de rodar. En expresiones tradicionales se usa para hablar de la rotación y del giro continuo, como el de una rueda. Y ahí fue donde todo encajó: la bici no avanza sin girar, y nosotros tampoco.
Eso es lo que representa BALAK: rodar sin prisa, repetir rutas, volver a los mismos sitios y dar vueltas sin un destino exacto. No moverse por obligación, sino porque apetece.
