La etapa más larga y más dura. 222 km cruzando Aragón por carreteras solitarias, algunas rotas y un tramo largo de sterrato por obras que no estaba en el plan. Rodeada de molinos de viento por todos lados, fue de los momentos más especiales del viaje.
La meseta interminable y la sensación de estar pedaleando hacia el fin del mundo. En el GPX hay un desvío: había un puente roto y con las lluvias no había forma de cruzar.
Vuelta atrás y a buscar otro camino.
El taón empezó a protestar al final del día...